
Un documento de Pages.
El pasado miércoles asistí al seminario sobre After Effect CS5 que organizó la Benotac de Murcia (Apple Reseller). Ya que estaba allí, aproveché para trastear el iPad y ver qué impresión me llevaba de él. Y lo cierto es que no tiene desperdicio, aunque a media.
Aparentemente, es un aparato ligero, la primera vez que vas a cogerlo, lo agarras con demasiado fuerza porque parece que pesa más. Es ligero.
Otra cosa que me sorprendió es la fluidez. El sistema corre trementamente bien. No notas los saltos que el iPhone 3G tiene a cada momento. La primera impresión que tuve es: “Dios vaya un iPod más grande”. Y es que te da la sensación de que tienes un iPod vitaminado entre las manos. Pero con el uso te das cuenta de que no es realmente así.
Tiene los botones reconocibles ya por todos, el Home, el On/Off y el volumen; además de estos, incorpora un botón parecido al del iPhone de silenciar, pero es diferente, en este caso, ese botón (el del punto naranja) sirve para bloquear el acelerómetro, lo que permite desactivar el cambio automático de posición (de horizontal a vertical y viceversa).Este podría decirse que es el único aspecto externo que notas, además del cambio de tamaño, con respecto al iPhone.
Una vez dentro, el sistema es muy básico. Tiene el mismo funcionamiento que cualquiera de los dispositivos móviles de Apple, a excepción de la disposición de algunos elementos, como por ejemplo la función “iPod”, que podría considerarse que está a caballo entre el iTunes y el iPod en sí. Porque incluye una lista en vertical de los contenidos al modo del iPhone/iPod, pero anexa a esta lista un visor de lo que hay en la carpeta a modo del iTunes (ves las carátulas, las seleccionas desde allí…).

Manchas en el iPad
Un punto malo, malísimo, del iPad es que es supersucio. Entiendo que el que yo he probado estaba en una tienda, expuesto al público. Pero es impresionante la cantidad de grasa que se queda acumulada en el cristal. Yo creía que Apple había avanzado en esto con las pantallas antigrasa. Pero al parecer en el iPad se ha retrocedido en este aspecto.
Probando el Pages, que podríamos decir que es lo que, al uso, le otorga al dispositivo la personalidad de estar entre un MacBook y un iPhone, me doy cuenta de que tiene lagunas. El aparato no puede estar pensado para crear archivos de texto de más de 200 palabras, o sino, para mí tiene un error de diseño. Pienso que todavía no existe ningún sistema táctil que proporcione la capacidad de escritura que tiene un teclado normal. No me veo en el iPad escribiendo un texto, ni largo ni corto, simplemente no me veo. Porque es incomodísimo.

Lateral derecho del iPad. Botón de bloqueo del acelerómetro y volumen.
Otro tema es que, cuando llevaba cerca de 10 minutos probandolo, empiezas a notar los 700gr del juguetito. La mano se empieza a cansar, incluso cambiandolo de mano, no creo que se pueda usar más de 1 hora seguida. Esto lo digo sobretodo por las aplicaciones que se pretenden que tengan estos tablet en las industrias (incorporandolos al proceso productivo como sistemas de control, etc). Pienso que se necesitaría “algo” que no pesara más de 500gr (y creo que ya me paso).
Algo que me gustó mucho es la nueva vista del Calendario. Es fácil de usar y mucho más atractiva. El tener más espacio, permite tener un vista más parecida al iCal o a Google Calendar que hasta ahora. Es más fácil de usar que con el iPhone y, por ejemplo, para ver la vista de mes completo es más útil que un iPod Touch porque puedes ver lo que hay cada día del mes.
Y poco más se puedo decir de él. El iPad mola, eso es cierto. Y como cacharrito para ver Facebook, mails y videos youtube, mola. Y de hecho, Apple lo promociona como eso. Pero de ahí para adelante, podríamos cuestionarnos su utilidad. Aunque como sistema auxiliar o complemento para un Macbook Pro, es perfecto.



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